ONG Traducciones es reconocida por su conocimiento técnico, calidad de su trabajo y un altísimo nivel de colaboración y comprensión con sus clientes.
Equipo
Dr Sammy Riley
Traductor principal al inglés y gerente de relaciones con clientes.
Sammy es Doctor en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud de la Universidad de Manizales, Magister en Desarrollo Educativo y Social de la Universidad Pedagógica Nacional y Comunicador Social de la University of South Australia.
Nacido en Gawler, Australia, Sammy tiene 13 años de experiencia como traductor en el sector de desarrollo y asistencia humanitaria. Su trabajo le ha llevado a lugares tan variados como la selva amazónica y un palacio presidencial.
Diana Catherine Toloza P.
Traductora principal al español y Representante Legal.
Diana es colombiana y enfermera de profesión. Tiene una Maestría en Desarrollo Educativo y Social de la Universidad Pedagógica Nacional y otra Maestría en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia.
Con más de 8 años de experiencia en traducción y 12 años trabajando en el desarrollo de programas sociales y de salud en entidades públicas, Diana tiene un fuerte conocimiento técnico de distintos campos que aporta a la calidad de su trabajo.
Nuestra historia
El relato de cómo ONG Traducciones se convirtió en un líder del sector en Bogotá, Colombia y América Latina se trata, como todas las historias épicas, de un cuento de amor.
Comienza con el primer día de clases de una Maestría en Desarrollo Educativo y Social en la Universidad Pedagógica Nacional, ubicada en la ciudad de Bogotá, Colombia, donde asistieron nuestros dos protagonistas, Sammy Riley y Diana Toloza. En ese entonces, Diana era una enfermera con un deseo de comprender la dimensión social de la salud pública, mientras que Sammy era un profesor de inglés en un colegio con ganas de aportar a las comunidades donde hizo trabajo voluntario en las afueras de Bogotá. Ninguno de los dos había hecho una traducción antes.
Empezaron sus dos años de clase y Sammy se enamoró rápidamente de la inteligencia y determinación de Diana, mientras ella lo ignoraba. Pues, no lo pensó más allá de un “gringo buena gente”. Hicieron tareas juntos. Sammy estaba dándole para llegar al nivel académico de su compañera, y agregó invitaciones para salir a tomar un tinto (como se le llama al café en Colombia) al finalizar los correos donde enviaba los aportes académicos a Diana para que ella cuadrara las tareas. Diana ignoraba esas invitaciones y respondió a los correos de una manera muy formal: “Estimado compañero Samuel, reciba un cordial saludo…”.
A la vez, una docente de la Maestría escuchó que Sammy era profe de inglés y lo detuvo un día de clase durante el descanso. “Teacher”, le decía, “necesito tu ayuda. Mi hijo está perdiendo inglés, y si eres bueno, te llevo a mi trabajo para ayudar al equipo con su English”. Sammy se puso a trabajar con el joven, un esfuerzo exitoso porque el chico terminó pasando inglés. La profesora cumplió con su promesa, y en unos meses Sammy trabajó tres días a la semana siendo el profesor de inglés en una ONG internacional con base en Bogotá.
Después de unos meses en la oficina, la gerente de un proyecto le preguntó, “oye Sammy, ¿tú puedes hacer traducciones?”. “De verdad, no sé”, contestó Sammy, con la sinceridad que le caracteriza. “Pero puedo intentarlo, y si es pésimo no me pagan”. Pues, resultó que Sammy si podía hacer traducciones, y eran buenas, y le pagaban. De ahí empezó a hacer las traducciones escritas para dos ONGs en la ciudad de Bogotá.
Mientras tanto en la Maestría, las cosas seguían en la misma tónica. Es decir, había un gringo perdidamente enamorado y una colombiana juiciosa enfocada en sus estudios. Finalmente llegó el día la fiesta de despedida para los estudiantes después de dos años de clase. El “gringo” vio que era ahora o nunca y, después de bailar juntos por la primera vez (una canción de reggaetón), Sammy declaró su amor a Diana. Sorprendida no describe ni la mitad de lo que sentía la colombiana, pero Cupido estaba de turno ese día tenía buena puntería con sus flechas. La pareja improbable, el gringo buena gente y la enfermera juiciosa, empezaron a salir, viajar y aventurarse por el mundo.
Sammy terminó la Maestría y se fue a su país natal de Australia para trabajar y pasar tiempo con su familia, como lo había planeado antes de su romance inesperado con Diana. A pesar de la tremenda distancia y la diferencia de horario, su amor sobrevivió y 18 meses, Sammy volvió a Bogotá con un plan: abrir una empresa de traducciones. Teniendo en cuenta sus habilidades organizativas y experiencia administrando la oficina de salud pública de un hospital, Diana fue nombrada Representante Legal de ONG Traducciones, y la empresa nació el 28 de septiembre, 2012.
Sin embargo, una cosa es registrar una empresa en la Cámara de Comercio, y otra cosa es hacerle funcionar. Sammy puso su mejor traje y corbata, montó su bicicleta hasta el norte de Bogotá y empezó a golpear las puertas de todas las oficinas de ONGs y empresas que de pronto iban a necesitar traducciones, siempre ofreciendo una prueba gratuita de su trabajo. Por el otro lado, Diana se puso a estudiar traducción y empezó a hacer sus primeros trabajos de inglés al español. Unos pocos meses después de registrar la empresa, Sammy consiguió su primer trabajo de traducción simultánea, una capacitación de cinco días sobre seguridad en el terreno, la cual desarrollo solo. A pesar de sus nervios fue un éxito absoluto, y disfrutó ser la puente de comunicación para que todos los asistentes pudieron aprender, comprender y comunicarse.
Los dos ex-compañeros de estudio, ahora socios y pareja, identificaron una brecha en los servicios que ofrecía su empresa: las traducciones oficiales. Sammy se puso a estudiar para el examen de ser traductor oficial, que tenía un altísimo costo y mucha presión – unas pocas personas pasaban, y la gran mayoría perdieron. El gringo empezó a estudiar de muchas maneras: en sus viajes en bus escuchó las noticias en la radio e hizo la traducción simultánea para los periodistas; puso podcasts mientras lavaba la loza e intentó alcanzar el ritmo de los locutores; dormía con el diccionario al lado, leyéndolo como un cuento de hadas cada noche para aprender más palabras en español; y ensayó la presión del examen, yendo a bibliotecas de universidades y replicando las condiciones que iba a ver para aumentar su habilidad de ser traductor e intérprete bajo presión.
Como se sabe, el trabajo duro condujo al éxito, y el 4 de febrero del 2013, Sammy fue nombrado Traductor Oficial No. 0368 de Colombia, un título avalado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Con esta nueva faceta de la empresa, Sammy y Diana buscaron expandir la empresa. Sammy entregó sus traducciones oficiales en bicicleta a clientes en todas las partes de Bogotá. Empezó a hacer traducciones simultáneas tan variadas como la presentación de una nueva cinta industrial, reuniones conflictivas entre Ministros y expertos extranjeros y visitas de terreno en la profunda selva Amazónica. De manera inolvidable, Sammy fue invitado a ser el traductor oficial para una boda de una pareja hermosa, que hoy siguen juntos.
Como un árbol, ONG Traducciones lentamente creció. Después de golpear muchas puertas en Panamá, empezaron a salir clientes en el país vecino debido a la alta calidad y rapidez de sus traducciones escritas. Gracias a los contactos de Diana debido a su empleo como profesora universitaria, empezaron a hacer traducciones académicas para la publicación de artículos en revistas indexadas. A la vez, Sammy recordó que había hecho subtítulos de videos durante los últimos décadas en sus propios documentales y tenía un don para este trabajo.
Hoy en día, Sammy y Diana miran hacia atrás a la historia de ONG Traducciones y el camino recorrido con un poco de asombro y mucho orgullo. Lo que empezó como un sueño de combinar sus habilidades y brindar traducciones de calidad en Bogotá ha evolucionado a ser una empresa con presencia internacional que trabaja en eventos y proyectos que tienen impacto social, económico y político. Se sentaron un día para pensar en una estrategia de marketing para la empresa, y llegaron a la conclusión que el valor agregado de esta empresa es tener tantos clientes felices con su trabajo. De ahí nació el lema de ONG Traducciones, “su sonrisa se traduce a todos los idiomas del mundo”.
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